Viajar a Etiopía: la fiesta de Enkutatash, el año nuevo etíope

El día 11 de septiembre (el 12 en los años bisiestos) se celebra el año nuevo etíope o fiesta de Enkutatash, que en amárico significa “el regalo de las joyas” y que coincide con el día de San Juan Bautista, probablemente el santo más célebre del país, con permiso de San Jorge. Os contamos las peculiaridades de esta importante festividad, una ocasión única para viajar a Etiopía y disfrutar de una fecha milenaria que se celebra desde hace siglos.   

No todo el mundo sabe que, para los etíopes, nuestro 11 de septiembre es en realidad el primer día del mes de Meskerem, el primero del peculiar calendario etíope, conocido como Ge´ez y basado en el calendario juliano en lugar del gregoriano. La disparidad de fechas (el calendario juliano tiene 7 años menos que el nuestro) se debe a que los etíopes (y también los fieles de las iglesias eritreas) emplean como punto de partida de su calendario la llamada “Era de Encarnación”, que fecha la Anunciación o la Encarnación de Jesús el 25 de marzo del año 9 d. C., calculo efectuado por el obispo Aniano de Alejandría en el s. V, a partir del dato (erróneo) de la fecha de la muerte de Herodes El Grande.

Equivalencia entre los meses de los calendarios Gregoriano y Juliano.

Equivalencia entre los meses de los calendarios Gregoriano y Juliano.

El triunfo del sol y el regreso de la Reina de Saba

 

La fecha marca el fin de la temporada de lluvias y el triunfo del sol, que vuelve a reinar así sobre todo el territorio del país, haciendo que las tierras altas se cubran del intenso amarillo de las margaritas Meskal e iniciándose la temporada de cosechas, momento asociado en todas las culturas a ritos y celebraciones. Las flores son, así, el símbolo de la fiesta, siendo el regalo preferido por los etíopes y el motivo principal de las tradicionales postales que se intercambian familiares y amigos.

Así son las margaritas que cubren las tierras altas con la llegada del Año Nuevo etíope.

Así son las margaritas que cubren las tierras altas con la llegada del Año Nuevo etíope.

Esta tradición está recogida en muchas canciones populares etíopes, como la que podéis disfrutar en el siguiente vídeo y cuya letra dice así: “Flor, flor, flor/hermosa flor/¿Estáis contentos?/No os olvidéis de mí cada año/Sólo os tengo a vosotros/Es tiempo de recolección/Cantadme una canción muy alegre y volved cada año”.

 

La fiesta también se asocia tradicionalmente al regreso al país de la legendaria Reina de Saba (conocida en la tradición etíope como Makeda) tras su visita al bíblico Rey Salomón en Jerusalén, allá por el año 980 a.C. Intrigada por las fabulosas historias sobre su riqueza y sabiduría, la reina “vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y gran cantidad de oro y piedras preciosas”, para hablar con él ”de todo lo que tenía en su corazón” (Reyes 10:1). La tradición etíope cuenta que la reina trajo en su vientre al hijo de Salomón: Menelik I, el primer emperador etíope.

Imagen de la Reina de Saba a caballo (Museo Nacional en Addis Abbeba).

Imagen de la Reina de Saba a caballo (Museo Nacional en Addis Abbeba).(Fuente: wikipedia)

Es precisamente de esta leyenda bíblica, también recogida en El Corán, de donde procede el nombre de la festividad, Enkutatash, palabra amárica que significa “el regalo de las joyas”. La tradición etíope narra cómo los nobles etíopes regalaron a la reina tesoros y joyas (enku) para reponer los 120 talentos de oro y las muchas joyas y piedras preciosas que la soberana había entregado a Salomón en señal de amistad y respeto.

Las celebraciones del Año Nuevo etíope: ritos, flores y supersticiones

 

La víspera del Año Nuevo, los hombres encienden antorchas de madera seca en la puerta de sus hogares y esperan a la madrugada para acudir, siempre entre las 3 y las 4 de la mañana, a algún arroyo o lago cercano para purificarse en sus aguas, librándose así de todo lo negativo del año viejo. Como casi todo en la vida de los etíopes cristianos, rito y vida práctica se entremezclan: la razón de que estas abluciones rituales se realizan temprano es evitar molestar a los pájaros en la hora en que se acercan a los ríos a beber.

Ya por la mañana, después de acudir a la iglesia, se realiza el sacrifico ritual de un animal, tradicionalmente un pollo, una oveja o una cabra, en función del poder adquisitivo de cada núcleo familiar. El objetivo del sacrificio es ahuyentar a los malos espíritus que, según se cree, amenazan con su maligna influencia a los hogares en el Año Nuevo. De hecho, en las familias más supersticiosas (y en Etiopía casi todas lo son) el banquete matutino sirve también para ahuyentar a los espíritus que provocan la enfermedad, arrojándose la comida a la calle para alimentar a los lémures o fantasmas y evitar así que penetren en el espacio familiar. El respeto y temor a los espíritus es, por lo general, tan grande entre los etíopes, que todo el mundo permanece en sus casas hasta el mediodía para evitar encontrarse con ellos, momento en que comienza la verdadera fiesta colectiva: grupos de jóvenes con vestidos nuevos comprados o confeccionados para la ocasión recorren las casas felicitando el año nuevo con la tradicional fórmula de “Melkam Addis Amet” (feliz año nuevo en amárico) a vecinos y familiares,. Las niñas cantan canciones tradicionales y ofrecen flores silvestres a modo de regalo, mientras que los niños ofrecen dibujos hechos por ellos mismos. Al anochecer, las familias visitan a sus amigos y comparten Tella, una cerveza suave, elaborada a base de diversos cereales como el maíz o la cebada.

Algunas ,marcas de `Tella´, la suave cerveza etíope.

Algunas ,marcas de `Tella´, la suave cerveza etíope.

La celebración religiosa más importante del Año Nuevo tiene lugar en la iglesia Kostete Yohannes de la ciudad de Gaynt, en la región de Gondar. Allí, durante tres días consecutivos, los fieles recitan salmos, oraciones y cantos a lo largo del día y la noche, y realizan coloridas procesiones y desfiles para dar la bienvenida al nuevo año.También merece la pena visitar las multitudinarias celebraciones de las iglesias excavadas de Lalibella o las de la Iglesia de San Raguel, en el monte Entoto, muy cerca de la capital, Addis Abeba y a más de 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar. Este emplazamiento es particularmente importante en la tradición nacional y religiosa etíope, pues fue aquí donde se ubicaba la antigua capital del Imperio de la autodenominada Dinastía Salomónica de Etiopía hasta la fundación de la actual Addis Abeba en el año 1887.

Fiesta de Enkutatash en Lalibella

Aprovechamos para lanzar un aviso para quienes vayan a viajar a Etiopía para conocer la fiesta de Enkutatash: por lo general sólo se permite la entrada a los templos a aquellos que hayan ayunado desde el día anterior.

En el siguiente video, cortesía de Luz D. Montero Espuela, podréis disfrutar de algunas imágenes que reflejan la celebración del año nuevo etíope. ¡Que lo disfrutéis!

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